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La IA contra la mujer

La Inteligencia Artificial lleva tiempo siendo uno de los temas de conversación más frecuentes de la actualidad. Raro es el día en que no se arroje luz sobre algún aspecto concreto o se cree un debate, pero, en las últimas semanas, hemos visto cómo puede emplearse para diferentes fines, no siempre amables, además de los sesgos que puede presentar si se desarrolla sin control. Por eso y, teniendo en cuenta el 8M, en COPLACO te traemos el debate de la IA contra la mujer

Una herramienta que necesita manos 

En primer lugar, conviene tener en cuenta que el desarrollo de las inteligencias artificiales depende de seres humanos. Esto significa que necesitan la ayuda de las personas para desarrollarse de forma que se eviten los sesgos, ya que pruebas recientes han demostrado que pueden llegar a ser machistas, racistas o capacitistas en sus conclusiones. Esto se debe a que los datos que recopila también lo son. 

La IA funciona mediante el uso de algoritmos y técnicas matemáticas, que permiten extraer patrones de grandes cantidades de datos, que no tienen por qué ser representativos del fenómeno o de la población estudiada, lo cual, a su vez, puede reflejar sólo una visión parcial de la realidad, algo que puede perjudicar a colectivos vulnerables. 

Un sesgo digital y cultural

Por desgracia, lo expuesto en el punto anterior también tiene su reflejo en el mundo digital, lo cual, a estas alturas, también afecta al plano laboral. La reciente aparición de los chats capaces de simular un uso natural del lenguaje es un paso más en el desarrollo de la inteligencia artificial. Una de las ventajas de esta herramienta es su capacidad de aprender, pero es un aprendizaje que se alimenta de un entorno social y cultural en el que imperan los sesgos. Y estos se manifiestan en los nuevos chats, aunque el problema también se refleja en las aplicaciones de reconocimiento de imagen o voz (pueden tener problemas con las voces más agudas), lo que afecta principalmente a las mujeres; y es que la discriminación digital puede tener un impacto real en la vida, limitando la participación de las mujeres en la vida pública. Por ello, conviene crear entornos digitales seguros y tener en cuenta cómo la tecnología puede facilitar la violencia contra los colectivos. 

Una trampa para ChatGPT

ChatGPT, el chatbot conversacional que encandila al planeta por sus avanzadas prestaciones, tampoco se libra de estos sesgos. Una de las principales ventajas de esta herramienta es la cantidad de fuentes que utiliza. No solo utiliza los datos que circulan por los foros o las redes sociales, sino que también se nutre de noticias de prensa o incluso de tesis doctorales, aunque eso no le exime de caer en la trampa. Es cierto que se está intentando paliar estos problemas, aunque aún queda mucho trabajo por hacer. Además, se hace necesario generar nuevas condiciones para entornos de aprendizaje digital sensibles al género, eliminar los viejos esquemas y estereotipos e incluir la enseñanza de la ciudadanía digital en los planes de estudio de las escuelas.

¿Qué piensas de esto? La IA contra la mujer es, sin duda, un asunto delicado y en el que aún hay que trabajar, ya que, al fin y al cabo, es una herramienta que está dando sus primeros pasos. En COPLACO creemos que hay que mantener la atención en su evolución, pero, si se usa de forma adecuada, puede ser de gran utilidad.

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